
Todos hemos experimentado ésta etapa, sin embargo, como primera persona ha sido un tiempo de cambios, de emociones constantes y nuevas, de experimentar y conocer situaciones que nos servirán y dejaran aprendizajes para nuestra vida adulta. En algunos casos, las experiencias serán traumáticas y en otras tal vez simples pero en ambos casos nutritivas y de éstas tendremos base para actuar mas adelante. Al inicio todo es lindo, rosa y super nota, pero lñuego van surgiendo las dificultades propias de la edad como: no me dan permiso, me tienen dominado o sometido, por todo me regañan o todo yo.. y es que como vemos en ese momento la vida, nos lleva a sentir que si no se hacen o se dicen las cosas como las pensamos se esta errado; somos invencibles, infalibles, omnipotentes, etc., etc., etc. La revolución de hormonas hace que nos sintamos eufóricos, entuasiastas,...pero para lo que nosotros queremos ( rumbear, pasear, ir a patinar, etc.) no para estudiar o hacer nuestros deberes. Y es que esa palabra, deberes, no existe en nuestro lexico. Por eso con frecuencia chocamos con nuestros padres o figuras de autoridad, nos sentimos increpados, prejuzgados, asfixiados.... pero es que debe haber una manera de que me entiendan vale. Con el tiempo nos vamos calmando y tomando las cosas con mas estabilidad, aprendemos nuevamente a escuchar y asumimos mejor nuestros deberes, vamos madurando, tomamos dirección en nuestra vida.
Desde el punto de vista de los padres, uf que stress, los deberes incumplidos, la falta de entendimiento, la sordera característica, etc., etc., etc., son cosas que nos hacen dudar de que ese hermoso bebé que cuidamos y enseñamos sea de nosotros...pero vamos tratando de adecuarnos a las necesidades y precisamente ese amor que tenemos es la razón de nuestra paciencia, comprensión y tolerancia, pero com límites. Día a día tratamos de recordar como fuimos en esa edad para comprenderlos mejor, pero nada, no nos acordamos. Sin embargo, el ser padre es una condición tan especial que nos da con la clave para seguir en esa misión.
Pero sin dudas esos lindos seres de pequeños, tienen su belleza a cualquier edad y a pesar de cualquier dificultad vale la pena verlos crecer y acompañarlos en ese tránsito, con amor, tolerancia y carácter cuando es necesario. Esta es una linda etapa en donde mas alla de las dificultades es la voluntad de encaminarlos con la ayuda de Dios a lograr un adecuado plan de vida.