
¿No han oído hablar de Calimero? Bueno el que no lo haya escuchado, Calimero es un dibujo animado que siempre tiene carita de tristeza y todo lo malo le pasa a él. Quejumbroso, pesimista y tristón..... como vemos, full negativo; pero es verdad, le pasan muchas cosas malas, ¡y claro!, ¿Quien, siendo tan gris, va a atraer cosas buenas? ¿Que pensamos de aquellas personas que vemos serias y enfurruñadas? pues, ¡que es un amargado! o ¡malgenio!; y, es que, por lo general, proyectamos nuestros estados de ánimo, que por supuesto atraen o repelen de acuerdo a lo que proyectemos.
¿Quien va a querer escuchar a Calimero? si lo que habla es de fracasos..., nadie. Eso lo tenemos que ver en nuestra vida diaria, es cierto que no siempre podemos estar enseñamdo el diente, pero por lo menos debemos tener una proyección gestual y emocional estable (al menos ), si eres o buscas ser una persona equilibrada. El que tengas inconvenientes en el trabajo, el que estés cansado, etc., no debe ser motivos para que te pongas rudo, total a quien perjudica es a uno mismo, porque si lo proyectas, lo recibes, y de paso, para que andar molesto si ya estás cansado tambien.
Es muy cierto eso de la Ley de atracción, si andas amargado nadie te hablará y hasta te verán con recelo y si estás sereno es más probable que recibas una sonrisa a que te desvien la mirada. Por eso, "a mal tiempo buena cara" como reza el refrán popular, porque es mas probable que así atraigas cosas buenas y mejore el temporal.
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Hoy hemos lanzado nuestro nuevo blog. Este fin de semana escribire de un tema especial, el ser padre y su huella en los hijos.
EL DIA QUE PARI A MI MADRE.
Por: Evir Sifontes Lara.
Sí! Es así! A lo largo de mis 45 años de los cuales como 40 son los que recuerdo casi en su totalidad, he concluido lo que afirme al inicio.
¿Por qué? Pues sencillamente es así; y todos los que tenemos padres ancianos vivos. por fortuna, y digo fortuna porque a pesar de los pesares eso es una fortuna y una bendición, me han de dar la razón.Pasamos de ser los enseñados por ellos, a enseñarlos nosotros; de ser ignorados para tomar decisiones a ser las que las toman por ellos, y lo más importantes de ser cuidados a cuidarlos…Toda ésta reflexión nace luego de días convulsos desde que el sol amanecía hasta el otro día y así se repetían igual de angustiosos uno y otro; la enfermedad tocó a nuestra puerta y está vez tan fuerte que casi la tumba. Hubo que abrirla, aunque no queríamos, porque nos creíamos inmunes a todas ellas. Y al pasar, nos dejó muchas enseñanzas. La más importante es que no somos eternos, al menos no en ésta dimensión. Mi madre, un ser de luz con grandes cualidades y espiritualidad se enfermó gravemente, y no solo la enfermedad sino lo que vino después como las limitaciones y con esto el cambio total en nuestra vida cotidiana. Ya desde algún tiempo mi padre ancianito desde hace unos casi 10 años se veía aminorar en su capacidad resolutiva y de actividad diaria, lo que nos preocupaba ante un deterioro inminente. Estas 2 situaciones nos llevaron como familia a emprender una actitud comprensiva, ya que los 2 viejitos, uno más que otro pero igual de indefensos nos necesitaban. A través de los nexos familiares, la ayuda de los amigos y con Dios siempre en nuestro horizonte, emprendimos ésta tarea ineludible.